La
sociedad Atitlánica -de todas las edades, razas, nacionalidades y
profesiones- se ha agrupado en comités individuales en cada pueblo bajo el
paraguas de TODOS POR EL LAGO. Nosotros, como miembros de TODOS POR EL
LAGO SANTA CRUZ queremos comenzar por traer una Consultora Medioambiental para
que nos haga un estudio que incluya recomendaciones globales
para reducir nuestros vertidos de fósforo y nitratos -los alimentos de la
cianobacteria- en el Lago Atitlán, incluyendo soluciones para el tratamiento de
Aguas Servidas, manejo de basuras, erosión, reforestación y agricultura
responsable. Necesitamos para empezar 12.000US para financiar este primer
estudio, para luego ver cuál sería la mejor manera de actuar, cualquier aportación
cuenta. Somos 25.000 integrantes en esta causa, si todos nos ayudan con
un sólo peso tal vez podremos lograrlo!!!
Para
garantizar la
TOTAL TRANSPARENCIA EN EL MANEJO DE LOS FONDOS hemos decidido
no tocar un sólo peso personalmente, todas las captaciones de fondos se están
haciendo a través de la ONG
“Amigos de Santa Cruz” www.amigosdesantacruz.org, cuya directora es
parte de nuestro comité. Como bien nos ha increpado mucha gente en este
foro, dejémonos de charlas y pongamos manos a la obra, entre todos
podremos dar la vuelta a la situación y demostrar que el mundo sí se preocupa
por sus recursos naturales, que sí somos capaces de volver a tener una relación
armónica con nuestro entorno.
Recordemos el Espejo de Obsidiana
del simbolismo de Tezcatlipoca... aquel espejo que refleja la parte
obscura y mas profunda de nosotros mismos... el Lago Atitlán era
considerado pues eso mismo, parece claro que ahora está reflejando
exactamente cómo vivimos, cómo nos relacionamos con él, la geometría de cómo
llegan los excesos de nutrientes al lago no es otra que la geometría de cómo
tratamos nuestro entorno y en última instancia a nosotros mismos, dejemos que
el espejo nos de un reflejo claro, un reflejo de una sociedad justa y responsable.
En cuanto a la cianobacteria, no olvidemos que nosotros la pusimos allí. Citando a un amigo biólogo, que nos está ayudando desde España....son unos organismos muy viejos, llevan en el planeta muchos más millones de años que nosotros (bueno, muchos más que todos los animales y plantas). Les debemos literalmente la vida, nuestra existencia. Su fotosíntesis transformó el planeta y permitió que surgieran organismos complejos que necesitan comerse a otros organismos para seguir viviendo. De alguna forma están dentro de todas las algas y plantas, pues se cree que empezaron como simbiontes de otros organismos.
En cuanto a la cianobacteria, no olvidemos que nosotros la pusimos allí. Citando a un amigo biólogo, que nos está ayudando desde España....son unos organismos muy viejos, llevan en el planeta muchos más millones de años que nosotros (bueno, muchos más que todos los animales y plantas). Les debemos literalmente la vida, nuestra existencia. Su fotosíntesis transformó el planeta y permitió que surgieran organismos complejos que necesitan comerse a otros organismos para seguir viviendo. De alguna forma están dentro de todas las algas y plantas, pues se cree que empezaron como simbiontes de otros organismos.
Son
viejas rockeras. Han aguantado carros y carretas y eso las ha hecho pacientes y
muy resistentes. Están ahí, en Atitlán y en casi todas partes, unas pocas,
reproduciéndose muy lentamente y enquistándose por el tiempo que haga falta
cuando las condiciones no les son favorables. Tienen adaptaciones únicas que
envidian sus compañeras de medio, las algas. Pueden controlar su flotabilidad,
subiendo y bajando en la columna de agua y buscando su lugar adecuado para
vivir. Aprovechan la luz que las algas no pueden aprovechar, muchas pueden
tomar el nitrógeno de la atmósfera, otras tantas producen toxinas.
Algunas, cuando tienen alimento suficiente y despliegan todo su potencial,
forman colonias con trillones de células, tapizan las aguas de mil
colores, verde vivo, marrón o incluso rojo sangre. En esas fiestas
orgiásticas acaban muriendo casi todas, pero las que quedan esperaran a la
próxima oportunidad. Es su modo de vida. No están ricas, casi nadie se las come
(hay un minúsculo y regordete crustáceo llamado Daphnia que se las devora) y
casi nadie las aprecia. Pero seguirán, hagamos lo que hagamos.
Si hay
suerte, voluntad y un poco de plática, Atitlán volverá a ser un lago de aguas
limpias sin esos sustos malolientes y peligrosos. Mientras tanto hay que
aprender a convivir con esas floraciones del agua y observarlas con el respeto
que merece una tradición de millones de años.